miércoles, 3 de febrero de 2021

La poesía como rescate

Con el transcurso de los años he adquirido algunas tradiciones, quizá una de las más importantes es la que ocurre solo en el mes de febrero, y aunque llevo solo un par de años haciendo esto (aunque no siempre comienzo a tiempo), es una actividad que me puede absorber y dar felicidad en momentos complicados (un poquito de felicidad).

Comenzó en el 2011, durante mi primer semestre (quizá el segundo) de mi paso por la licenciatura de Lingüística y Literatura. Uno de mis maestros, al cual respeto y admiro mucho, compartió con el grupo el primer poema de una bitácora escrita por Gilberto Owen. La serie lleva por título Sinbad el Varado, y contiene un poema para cada día del mes de febrero. 

Una de las cosas que me sorprendieron, mayormente, del poema es el epígrafe que emplea y que pertenece a T. S. Elliot: 
Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn

La musicalidad de estos versos se puede percibir desde la primera lectura, pero lo que hace que tengan todo el sentido y que conviertan a todo Sinbad el Varado en un poema circular es el final de la serie: 

Tal vez mañana el sol en mis ojos sin nadie,
tal vez mañana el sol,
tal vez mañana,
tal vez.

Así pues, al terminar la lectura de todos los poemas encontramos un eco de lo que ya se nos anunciaba al inicio, una especie de voz que va perdiendo su fuerza y va abandonando a Sinbad, situación de la cual está consciente. Al menos esa es mi lectura y es la razón por la cual me parece tan cercano cada año. En muchos momentos he sentido que perdí demasiado y cada año, cada vez que regreso a los versos de Owen, me encuentro perdiendo, con el paso de los días, mi fuerza y aliento. Cada año muero un poco mientras pienso en lo que ya no tengo, cada año pienso tal vez mañana, tal vez.

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