lunes, 1 de febrero de 2021

El nuevo desenlace

Antecedentes 11

Meses más tarde me encontraba en otro estado. El plan era ir y confesar que seguía amando a L. solo eso. Recuerdo que el viaje en el meto fue divertido. Ella fue por mí a la estación de autobuses y me guió en el recorrido hasta su departamento. Era un lindo espacio, ahora mismo no recuerdo con exactitud los detalles mínimos, lo que sí tengo presente es que me gustó la cocina. Era pequeña y me pareció que tenía todo lo necesario para poder ser feliz cocinando en ella.

Avanzada la noche llegó el momento de hablar con ella respecto a mis sentimientos. La charla fue una de las más sinceras que tuve hasta ese momento. Le conté que estaba consciente de que no la había olvidado y que mis emociones por ella seguían siendo muy fuertes, al grado tal que no desaparecerían rápidamente. No obstante había un punto en contra: la distancia. Por ese tiempo no tenía un sueldo fijo y eso impedía que viajara de manera constante. A lo más que aspiraba era la posibilidad de hacer un viaje cada seis meses, y eso si el universo era benévolo con nosotros. Por esa razón terminamos hablando de ser solo platónicos. 

A eso siguió la parte interesante de la noche. Al despedirnos para ir a dormir hubo un instante en el que bien pudimos besarnos, ya saben, ese instante en el que el silencio es tan intenso que uno puede escuchar hasta su propia respiración. No puedo mentir, deseaba mucho besarla, pero estoy seguro que eso habría complicado las cosas, así que solo besé su frente y nos fuimos a dormir, o mejor dicho, intentar dormir. La tensión había sido tanta para mí que tardé cerca de dos horas en poder conciliar el sueño, me ayudó que la cama tuviera impregnado su olor.

A la mañana siguiente todo fue de lo más normal, casi como si no le hubiera dicho nada acerca de lo que sentía. De alguna manera fue lo mejor, después de todo eso habría hecho el resto del día una serie de momentos incómodos. Lo mejor es que del modo en que sucedieron las cosas nos permitió pasar una tarde tranquila antes de que me despidiera para tomar el autobús de regreso a casa.

La comunicación fue disminuyendo con el paso de los meses y eso me permitió terminar con nuestra historia, al menos eso pensaba en ese momento. La ventaja es que esta vez sentía que había cerrado de manera correcta ese círculo y eso me permitiría seguir adelante y tener nuevamente estabilidad. Ahora todo parecía tener sentido y los talleres de poesía me mantenían ocupado. Las cosas se estaban ordenando tanto que era necesario poner un poco de caos. Y yo era un experto en ello.

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