Ya llegaremos a eso
Esta semana, en realidad semana y media, fue una de las más importantes para mí. Como contexto debo mencionar un par de cosas. La primera de ellas es que comencé con la escritura de estas entradas como una forma de poder descubrir elementos de mi pasado que tengan relación con mi forma actual de responder y comportarme ante ciertas situaciones, por tanto es necesario mencionar (y no profundizar) que estoy pasando por un momento en el que siento que la vida es una suma de malas decisiones y decepciones que me hacen coincidir con el pensamiento del Dr. Manhattan: estoy cansado el mundo, de su gente, estoy cansado de involucrarme en la red de sus vidas. La segunda cosa que debo decir es que traté de conectar nuevamente con personas que fueron, y todavía lo son, importantes para mí, como un acto de fe y reivindicación con la humanidad. Por eso es que estos últimos días fueron trascendentales, de alguna manera, para mí.
Hace un mes, más o menos, estaba decidido en ser tan ermitaño como me fuera posible. Estoy consciente de que es imposible prescindir por completo de las personas, por un lado porque tengo un trabajo que implica el trato con los demás, por el otro, entiendo que hay pocas posibilidades reales de sobrevivir sin interactuar con las personas que venden algún producto.
En fin, traté, como venía explicando, de restablecer un lazo con los otros, y no me refiero a una relación con alguien (entiéndase relación como tener una pareja), porque sé que es el peor momento para iniciar algo, además de que justo ahora pienso que soy la peor oportunidad de cualquiera. Así pues contacté con una amiga que tenía años de conocer, le propuse vernos, tomar un café y ponernos al día. Ella aceptó. Fue un buen tiempo y un punto para la humanidad.
Durante la charla con ella descubrí que hay cosas en las que coincidimos (y no solo me refiero a los malestares de la edad), lo cual me hizo sentir no tan distanciado del mundo, después de todo es grato saber qué hay otras personas que tienen las mismas preguntas y reclamos que tú cargas. Eso fue un punto más para la humanidad.
Acepto que al volver a casa me sentí feliz de verla y compartir con ella, sobre todo porque significaba tener a alguien para hablar sobre la situación o, mejor aún, olvidarnos de ella y simplemente pasar un rato agradable; porque, muy a pesar de que haya pensado en convertirme en un ermitaño, la idea tener con quien platicar, comer, ver películas, o cualquier actividad aleatoria me brindaba un descanso emocional.
Pero las cosas pocas veces suceden como uno quisiera (idea recurrente en mis entradas), y esta no fue la excepción. Así llegamos a esta entrada en la que resuelvo que el balance de puntos deja a la humanidad con solo uno de los dos tantos que había ganado. Y sí, soy sabedor de que esta entrada es más una queja que otra cosa, pero lo dicho: este blog tiene como finalidad encontrar cosas que me ayuden a entender algunas otras, por tanto me siento en libertad de quejarme tanto como se me venga en gana.
Si llegaste hasta aquí te pido disculpas por hacerte perder tu tiempo. Y, si tienes curiosidad en qué pasará con el punto restante, solo te diré que prefiero reservarlo antes de que sea perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario