domingo, 21 de febrero de 2021

Enloquecer en domingo

Sueño el mar

Desde pequeño he tenido una fascinación por el agua. Recuerdo lo mucho que disfrutaba, todavía lo hago, los baños largos, sumergir mi cara en una cubeta o una alberca (hasta antes de saber nadar), sumergirme en el mar, replicar la escena de surfeo de Nicolas Cage en Un ángel enamorado, flotar, caminar bajo la lluvia. 

Hace no mucho tenía en mente realizar un viaje a la playa. Debía llegar en las primeras notas del alba. Realizaría algunas llamadas, no tantas puesto que muchos no podrían escuchar el sonido del móvil avisando mi intento de comunicación. Tal vez fumaría un cigarrillo, el último. Después dejaría mi ropa en la orilla y entraría al mar. Sentiría el impacto del frío del agua y mi cuerpo tardaría solo unos segundos en aclimatarse, al menos eso esperaba. Finalmente, avanzaría mar adentro tanto como me fuera posible y daría mi última bocanada. 

Existen dos historias que escuché un año atrás. La primera tiene que ver con un compañero de la facultad que no recuerdo. Durante un viaje con sus amigos, y sin percatarse por completo de lo picado del mar, sería devorado por el agua y solo volverían a verlo para tratar con desesperación de ayudarle. Todos los intentos fueron en vano. El cuerpo volvió a Puebla y con él la pena y el dolor de haber perdido a un hijo, un amigo, una pareja. Pero la vida continuó. Se le recuerda con amor.

La segunda historia es de un niño que fue encontrado en el río. Su pierna se atoró, presuntamente durante una zambullida casual. El padre de ELLA dice que lo encontró abrazando sus piernas y con una sonrisa en el rostro. Se dice que es prácticamente imposible que esto suceda dado que las últimas impresiones mientras uno se ahoga son de desesperación, así que se presume que el niño abrazó su destino y se fue feliz con toda la inocencia que el mundo no logró arrebatarle. 

Cuando tenía doce años, fui de excursión a Cofre de Perote, por el rumbo hay, o había, un nacimiento, relativamente profundo, de agua. En ese entonces mis habilidades para nadar eran nulas y, como suele pasar en viajes entre amigos, alguno de ellos me aventó porque yo no quería entrar. Nadie sabía que no tenía idea de cómo nadar. Recuerdo que en mi desesperación movía los brazos intentando salir, sin éxito. Este mismo manoteo provocó que mi cabeza terminara impactando con una roca. En ese instante dejé de moverme. El ruido se hacía más claro y al mismo tiempo parecía cada vez más lejano, lo mismo con lo que miraba, parecía que todo se oscurecía de a poco. Alguien logró sacarme finalmente. La sensación del aire volviendo a tus pulmones es una cosa extraña que no puedo describir de manera correcta.

Pienso que hay momentos que pueden volverse pistas, a veces tenues, en otros casos más marcadas. Creo que el mar, el agua, y yo tenemos un vínculo desde siempre, uno de confianza y aceptación. Quizá por eso cada vez tengo más sueños con el mar y su vaivén en mis pies. En mis sueños, me encuentro de pie a la orilla de la playa, si es que esto existe en realidad. El agua comienza a mojar mis pies y me siento como arena siendo arrastrada lentamente por el ritmo del agua. De un momento a otro mi cara está completamente sumergida y puedo ver la turbulencia que dejan las olas a su paso. No siento necesidad de respirar, no quiero hacerlo. Existe un dolor en el pecho que va creciendo, se expande hasta que no puedo contenerlo y entonces abandona mi cuerpo y me hago uno con el mar, me vuelvo líquido. Pienso en ELLA y no siento dolor, ya no hay nudo en la garganta, sonrío, ya no importa si me ama, o me amó, o si quiere pasar la vida conmigo. 

Usualmente despierto llorando después de estas escenas. Quizá cuando siento que soy el mar es porque comienzo a llorar fuera del sueño, solo que no soy consciente de ello. Y siempre recuerdo la letra de una canción de Delgadillo: vuelvo camino al mar, mar de mi alma que a tiempo amaina la pena del viajero sin hogar. Inmediatamente después una oración repetitiva como versos de un poema que no alcanzaré a escribir:

Pienso en el mar

en los cuerpos flotando a mi lado 

ayudando a sumergirme


No hay comentarios: