Antecedentes 15
Algunas cosas sí pasan igual que en las películas, por ejemplo los besos bajo la lluvia. Ese fue uno de los bellos momentos que tuve con M., sin embargo, y como lo anuncié al final de la entrada anterior de esta etiqueta, la locura no tardó en llegar.
Solo pasaron seis meses en los que intentamos mantener una relación estable, pero no era ella ¿cómo lo sé (o lo supe)? Porque nunca quise compartir realmente mis espacios a diferencia de como hacía ella. Pero cada cosa pasa por algo y esto me ayudó a identificar, años más tarde, el momento en que verdaderamente me supe enamorado. Pero ya llegaremos a eso.
Cerca de los seis meses, algunos problemas comenzaron a hacerse presentes, entre ellos la disponibilidad de tiempo que teníamos para hacer crecer la relación. Ambos trabajábamos mucho, pero ella, además de esto, tenía la responsabilidad con su hija, y también un compromiso moral con su familia, acababa de terminar una relación y para nada era buena idea que alguien más llegara y se mostrara como su nueva pareja. Así que ni pensar en pasar tiempo juntos porque alguien podría vernos.
En realidad ninguna de esas cosas me molestaban, y lo cierto es que procuré mostrarme flexible en esto (como todo lo escrito, esto es mi versión de las cosas). Lo que terminó siendo un problema real, o más bien ficticio, es que hubo un momento en el que percibí que había algo más entre ella y un compañero de trabajo.
¿Recuerdan a la ardilla? Bueno, en algún punto ya me había susurrado que era más que probable que la situación ya mencionada fuera algo que estaba pasando bajo mis narices. Sobra decir que nada de eso era cierto, vaya, el chico en cuestión sí quería algo con ella pero nunca tuvo oportunidad. No obstante, hice tan grande este pensamiento que me llevó finalmente a tomar la decisión de terminar con ella.
En este punto cuento lo que pasó en realidad (y esto lo pude descifrar meses después): muchas de las personas, entre ellas yo, optamos por inventar pseudoproblemas cuando sentimos que las cosas van bien, y en el fondo no queremos eso, básicamente lo que conocemos como autosabotaje. Por ese motivo es que terminé (porque la ardilla soy yo) enlazando puntos que, aunque no tuvieran relación, bien podría encadenar una mente enferma como la mía.
Aquí viene otra cosa importante: no estoy seguro si ya es notorio, pero he comenzado a ser menos detallado, menos específico. Se me agota el tiempo, y me urge llegar al punto importante de todo esto. Así pues comenzaré a resumir un tanto el periodo que viene y que no es importante para que podamos llegar a la razón de comenzar con este blog.
Timpeskip
Para el momento en que terminé con M., ambos estábamos ya en otros trabajos. Ella seguía en recursos humanos pero de otra empresa mientras yo me dedicaba ya a la docencia. La persona que me ayudó a ingresar a una escuela fue L., quien había vuelto meses atrás a la ciudad.
Meses después de los eventos con M. sentí que L. me seguía interesando, nada nuevo en realidad. Así que me mantuve cerca pensando que eso era lo que quería.
Al mismo tiempo mantenía charlas con M., así que en teoría seguía interesado en ambas, y digo en teoría porque después de unos meses pude darme cuenta que solo era una cuestión de costumbre. Yo sabía cómo eran las dos y ellas me conocían un poco a mí. Era un espacio seguro.
A partir de aquí, ahora sí se viene lo bueno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario