Antecedentes 6
Cerca de finalizar mi estancia en el bachiller decidí terminar con mi relación, para ese momento ya se había convertido en una interacción de resentimiento y venganza, ella hacía algo y yo respondía con algo igual o peor, así que no existió mejor oportunidad para finalizar con esto.
En este momento no recuerdo la ceremonia de graduación, pero sí sé que en esta ocasión no me sentí excluido ya que la familia de mi amigo me invitó a comer con ellos y de esta manera pude sentirme parte de algo. Bien podríamos decir que fue un pequeño momento de victoria ante mi aislamiento.
El ingreso a la universidad fue relativamente sencillo y los primeros días fueron diferentes porque decidí llevarlos por un rumbo distinto. Me creé una nueva personalidad, una segura de cada acción y eso funcionó por algunos meses. Pero, dado que era la primera vez que recorría ese camino, tuve consecuencias negativas y por algunos años me convertí en un patán, me creía superior a los demás y solo interactuaba con aquellos que estaban en un canal similar al mío.
También existió un breve romance, el segundo más importante hasta ese momento. En este aprendí que existen secuelas que, al no trabajarlas y superarlas, te acompañan en el futuro aunque no lo desees. Y entonces, en términos de relación de pareja, tuve un comportamiento inseguro y controlador. Temía que esta imagen creada por mí no fuera lo suficientemente real para poder cumplir con las expectativas de mi pareja. Y tal cual dicen: el camino que tomas para evitar ciertos sucesos es el mismo que te lleva a ellos.
Terminé sin pareja y con la idea de que no podía ser feliz más allá de unos meses, seis para ser exactos. A partir de este punto, todas las relaciones que llegué a "concretar" resultaron minimizadas por mí y siempre con una barrera por delante que no me permitiera ser lastimado, no por ellas, sino por mí, ya que mis pensamientos negativos iban en constante crecimiento. Dicho de otro modo, este punto fue el origen del autosabotaje, comportamiento que todavía cargo conmigo.
En este periodo repliqué un comportamiento aprendido antes, dejar las cosas a medias, y abandoné la carrera justo a la mitad argumentando que no quería hacer trabajo de oficina de sol a sol. Así que generé una nueva oportunidad y opté por abrirme paso a través de un campo que me llamó la atención con mayor fuerza: las letras.
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